¿Qué hacer luego de perder?
Cómo transformar las derrotas en victorias:
Guía práctica para jugadores, padres y entrenadores
Perder duele, pero en el ajedrez cada derrota esconde una lección esperando ser descubierta, porque también enseña. Esta guía está pensada para jugadores, padres y entrenadores que quieran transformar cada derrota en una oportunidad de crecimiento.
Por AF José Daniel Dávila

“A nadie le gusta perder» es una expresión común que refleja la natural aversión a la derrota.
Generalmente, las personas no disfrutan de la sensación de ser derrotadas, ya sea en competiciones, negocios o en la vida en general.
La derrota nunca es fácil de asimilar. Pero en ajedrez, como en la vida, las derrotas pueden enseñarnos más que las victorias. Gestionarlas adecuadamente es clave para el crecimiento personal y deportivo, especialmente en quienes recién se inician en el mundo de las 64 casillas.
El ajedrez es un deporte complejo que involucra aspectos técnicos, estratégicos, psicológicos e incluso físicos. Por ello, la participación activa de entrenadores y padres es fundamental.
“El torneo de ajedrez, con su riqueza de emociones y experiencias, es un excelente campo de entrenamiento para los retos de la vida, para los niños; y de paternidad, para los adultos.”
— Daniel Sokol, ChessBase
Perder en ajedrez no es como perder en cualquier otro deporte. Quien ha vivido una derrota frente al tablero sabe que el dolor no viene solo del resultado, sino de todo lo que lo rodea: el esfuerzo invertido, la responsabilidad personal y la intensidad mental que exige cada jugada.
A continuación, exploraremos por qué este tipo de derrota puede sentirse tan profunda, especialmente para quienes aman el juego.
¿Por qué perder en ajedrez duele más?
Las derrotas en esta disciplina suelen doler más que en otros deportes por múltiples factores, como, por ejemplo:
El ajedrez es un juego de «pura responsabilidad»
No hay suerte, factores físicos o errores de compañeros que justifiquen la derrota. El jugador siente que el resultado depende 100% de él, lo que intensifica la autocrítica.
El error es evidente y tangible
En una partida, un solo movimiento puede arruinar horas de esfuerzo y concentración. Esto genera un sentimiento de «traición a uno mismo» («¿Cómo pude pasar por alto eso?») El error queda grabado a fuego: ese movimiento equivocado permanecerá en la partida registrada, como un recordatorio constante de lo que pudo ser.
El componente intelectual lo hace personal
El ajedrez no mide fuerza física o resistencia, sino inteligencia, cálculo y toma de decisiones. Por lo tanto, una derrota puede sentirse como un «fracaso mental», lo que afecta directamente la autoestima.
La soledad competitiva
A diferencia de deportes colectivos, donde la derrota se comparte, en ajedrez el dolor es individual. No hay con quién repartir la culpa ni consuelo inmediato en compañeros.

La inversión emocional y temporal es alta
Las partidas pueden durar horas (algunos formatos) por lo que implica una gran inversión de concentración y energía mental. Perder después de tanto esfuerzo genera frustración acumulada.
El dolor silencioso
En deportes físicos, la descarga de adrenalina y el movimiento ayudan a liberar tensiones. En cambio, en un torneo, el jugador se queda sentado, rumiando el error en silencio, lo que prolonga la angustia.
El efecto “hubiera”
El ajedrez permite reconstruir la mentalmente la partida con lujo de detalle. «Si hubiera movido aquí, habría ganado». Esta capacidad de «revivir» el error una y otra vez aumenta el arrepentimiento.
La cultura de la perfección
En ajedrez se idealiza el juego «perfecto», especialmente bajo la luz de los módulos de análisis. Compararse con eso, o con el desempeño de jugadores de élite o más fuertes, hace que cualquier error se sienta como una falla imperdonable.
Pero no todo queda en el dolor. Perder también abre una puerta valiosa para crecer como ajedrecista.
La clave está en cómo respondemos después de cada caída. Por eso, a continuación, compartimos algunas pautas prácticas para quienes enfrentan la derrota desde el lado del tablero: los jugadores.
Consejos para los jugadores de ajedrez
Acepta la derrota como aprendizaje
No veas la derrota como un fracaso, sino como una valiosa lección. Analiza tus partidas perdidas, primero con tu oponente, luego con el entrenador, luego por tu cuenta. Utiliza los módulos como la etapa final y más breve del análisis.
Reflexionar sobre qué movimientos fueron efectivos y qué se podría haber hecho diferente es esencial para crecer.
“Se aprende mucho más de una partida perdida que de una ganada. Hay que perder cientos de partidas antes de convertirse en un buen jugador.”
— José Raúl Capablanca
Valora el esfuerzo por encima del resultado
Concéntrate en cómo jugaste, tu nivel de concentración y el esfuerzo dedicado a la partida, ten siempre presente que el resultado no lo es todo.
Controla tus emociones
Es normal sentir frustración, tristeza o enojo después de una derrota. Permítete sentir esas emociones, pero trata de no dejar que te dominen.
Técnicas como respirar profundo o tomar un breve descanso pueden ayudarte a afrontar momentos críticos.
Mantén una actitud positiva y perseverante
Incluso cuando la situación parezca desesperada, nunca te rindas. La perseverancia es clave. Aprende a levantarte después de varias derrotas consecutivas y canaliza la frustración de manera constructiva.

Desarrolla la deportividad
Felicita al ganador y reconoce su buen juego. Evita comportamientos antideportivos como insultar al oponente o abandonar la sala de juego sin permiso.
El ajedrez fomenta el respeto y la cortesía. Recuerda nuestro lema «Gens una Sumus»
Concéntrate en el proceso y el crecimiento
Establece objetivos que dependan de ti y que sean sostenibles en el tiempo (como horas de estudio o actitud en la partida) en lugar de solo resultados.
Lleva un registro de tus logros y aprendizajes. Siempre tendrás la revancha en un próximo torneo.
El psicólogo deportivo Carlos Martínez, no cuenta la siguiente anécdota:
-Recuerdo como una vez cuando tenía 15 años, estado muy afligido tras perder una partida de ajedrez, me acerqué a Julio Ferrer, excepcional monitor de ajedrez de Granada. “Has perdido, ¿verdad?” me preguntó y tras mi asentimiento comentó: “tranquilo, eso sólo pasa las 10.000 primeras veces…luego te acostumbras.”-
Pero los jugadores no recorren este camino solos. Detrás de cada niño o joven que compite, suele haber una familia que lo acompaña, lo anima y también sufre con cada derrota.
Por eso, los padres de familia cumplen un rol fundamental en la forma en que sus hijos interpretan y enfrentan estos momentos difíciles.
A continuación, algunos consejos clave para acompañarlos del mejor modo posible.
Consejos para los padres de familia
“El ajedrez es un deporte altamente complejo. Como madres y padres de ajedrecistas, debemos informarnos e incluso aprender a jugar.”
— Carlos Martínez, Psichess
Valora su esfuerzo y la actitud
Valora el compromiso, la concentración y el análisis más que el resultado. Muestra optimismo y reconoce el progreso en función del esfuerzo personal.
Intenta preguntar: «¿Qué fue lo más divertido hoy?» o «¿Qué descubriste en tus partidas?» en vez de enfocarte en «¿Ganaste?»
Valida sus emociones
Reconoce y acepta las emociones de tu hijo. No digas “no pasa nada”. Mejor es: “Es normal sentirse así, yo te entiendo”.
Fomenta la reflexión sin juzgar
Tras un tiempo para calmarse, haz preguntas que lo ayuden a reflexionar: «¿Qué aprendiste?», «¿Qué harías distinto?» Evita dar soluciones técnicas o reprenderlo.
Enseña a distanciarse del resultado
Transmite a tu hijo que el ajedrez es un juego para disfrutar, más allá de ganar o perder. No exageres celebraciones. Si solo muestras emoción cuando gana, tu hijo pensará que vale solo cuando triunfa.
“Si solo valoras las victorias, tu hijo pensará: ‘Si no gano, defraudo a mis padres.’”
— Federación Española de Ajedrez
Tu calma es el ancla emocional
Tu estado de ánimo no debe depender del resultado. Mantén una actitud constante y apóyalo incondicionalmente.
Mantén una comunicación constante con el entrenador
Confía en el criterio del entrenador para los aspectos técnicos. Evita enviar mensajes contradictorios.
Asegúrate que disfrute el ajedrez
Pregunta: «¿Lo pasaste bien?» en lugar de «¿Ganaste?» Respeta sus intereses, incluso si cambian.
Evita la sobreprotección
Confía en los árbitros y organizadores, dale espacio para su autonomía. No lo presiones con expectativas de resultados. Esto genera tensión y afecta su motivación.
Respeta su derecho a no ser campeón
Quizá quiera solo divertirse y hacer amigos, y no ser el próximo Magnus Carlsen. Tus objetivos en el ajedrez no tienen que ser los mismos que el de tu hijo.
Ve la competición como una experiencia global
Los torneos también son espacios para socializar, hacer amigos, viajar y vivir experiencias. El resultado no lo es todo.
“Acompañar no es dirigir. Es estar presente, validar emociones y confiar en el proceso de crecimiento.”
Además de la familia, hay una figura clave que guía el proceso formativo del jugador: el entrenador.
Su rol no se limita a enseñar aperturas, medio juego y finales; también es quien acompaña en los altibajos, orienta tras las derrotas y ayuda a construir confianza.
Veamos cómo un buen enfoque desde el entrenamiento puede marcar la diferencia.
Consejos para los entrenadores
Ayudarás mejor a manejar las derrotas de tus alumnos si…
Decides los torneos que tu alumno jugará
Conociendo las fortalezas y debilidades, decide los tipos de torneos, ritmo de juego, y frecuencia de participación. Toma en cuenta, que un torneo donde pierde todas las partidas, no es la mejor motivación para seguir adelante.
No dejes que estas decisiones las tomen solo los padres de familia, tú eres el profesional a cargo.
Recuerdas que no todo es ajedrez en la vida
Evita la saturación, ten presente que tus alumnos también tienen otras actividades que realizar, igual o más importantes que entrenar ajedrez.
Crea un ambiente lúdico
Quizás nada sea tan importante como mantener el ajedrez divertido. Después de todo, ¡el ajedrez es un juego! Organiza partidas amistosas o modalidades diferentes (ajedrez960, partidas a ciegas) en las sesiones de entrenamiento para quitar presión.

Los entrenadores excepcionales encuentras el equilibrio perfecto entre desafiar a sus alumnos y mantener la diversión.
Relata anécdotas, comparte tus experiencias cuando tenías la edad de ellos, cuenta historias motivadoras.
No te olvides de jugar tú también
Aunque seas entrenador a tiempo completo, debes darte un tiempo para jugar torneos, participar en simultaneas etc.
Es importante, que practiques y disfrutes del ajedrez, desde el punto de vista de tus alumnos para que los puedas entender mejor.
Evalúa y mejora tus habilidades comunicativas
Para entrenar y dirigir a un jugador con éxito, un entrenador necesita unas habilidades de comunicación superiores, que son mucho más amplias que la simple lectura y escritura.
Un entrenador tiene que ser capaz de manera efectiva para trasmitir sus conocimientos. Además, muchas veces eres modelo del buen uso del idioma.
No tengas vergüenza de tomar llevar cursos de oratoria, teatro, o afines para mejorar tus habilidades comunicativas.
“Para entrenar y dirigir a un jugador con éxito, un entrenador necesita unas habilidades de comunicación superiores, que son mucho más amplias que la simple lectura y escritura.”
— ChessKid.com
Ante la derrota sigue los siguientes consejos:
Enseña que la derrota es parte del aprendizaje
Explica que incluso los grandes maestros pierden partidas. Relaciona cada derrota con una oportunidad para identificar debilidades y mejorar.
Realiza un análisis objetivo de la partida (sin emociones) revisa la partida en frío, buscando errores técnicos y decisiones clave.
No seas un analfabeto tecnológico, usa las herramientas como bases de datos, motores de análisis, y herramientas en la Internet para analizar las partidas.
Mantén una comunicación abierta y empática
Pregunta cómo se sienten después de perder y valida sus emociones. Ofrece apoyo personalizado según su personalidad (algunos necesitan más tiempo, otros prefieren hablar).
Utiliza frases del tipo «¿qué podemos mejorar?», «¿Qué aprendiste de esta partida?»
Incentiva la responsabilidad por encima de factores externos
Evita que use excusas como «el rival tuvo suerte» o «me distraje», «mi rival me puso nervioso» etc.
Convierte la derrota en un ritual de mejora
Establece y practica con tu alumno un «protocolo post-derrota» por ejemplo:
Calmarse (respirar, caminar).
Anotar emociones (¿qué sintieron en el juego?).
Analizar 1-2 errores clave (no toda la partida).
Elegir un tema para trabajar para futuras sesiones (ej.: calcular variantes con más paciencia).
Adapta el protocolo post derrota a la personalidad y edad de los alumnos.
Por último,
Cuando perder es también avanzar
Afrontar las derrotas en ajedrez no es solo una tarea del jugador: también lo es de quienes lo acompañan en su camino.
Padres, entrenadores y jóvenes ajedrecistas forman un equipo que, cuando se enfoca en el esfuerzo, el aprendizaje y la actitud, transforma la pérdida en una oportunidad de crecimiento.
Porque el verdadero jaque mate no es perder una partida, sino rendirse ante el aprendizaje que cada derrota nos ofrece.
“En el deporte de élite, ganar es un fin. En el deporte infantil, debe ser un medio para desarrollar valores y habilidades.”
— José María Buceta
Ahora es tu turno
Cada derrota en ajedrez deja una huella distinta. ¿Cómo la has enfrentado tú? ¿Qué lecciones has aprendido como jugador, padre o entrenador?
Comparte tu historia en los comentarios y sigamos construyendo juntos una comunidad que aprende incluso cuando pierde.
Porque en el ajedrez, como en la vida, también se avanza al caer.
Enlaces de intéres
Consejos para papis de ajedrecistas
¿Cómo reaccionar ante una derrota en ajedrez?
Las excusas tras la derrota en una partida de ajedrez
Valen la pena los entrenadores de ajedrez
Material de consulta

NO CONVIENE PERDER MUCHO
A Anatoli Karpov, la Federación URSS de Ajedrez no le permitió debutar en torneos internacionales hasta no estar seguros de que ganaría muchas partidas. En efecto, así fue. En Caracas 1970, Karpov ganó 8 partidas, empató 7 y perdió 2. Con ello, entró 5° entre los 18 competidores.
Perder mucho es muy negativo para la autoestima de cualquiera, sobre todo del aprendiz, al punto que dejará el ajedrez, pese a su talento.