Esteban Canal (4): El aval de Alexander Alekhine
Esteban Canal en 1923: El asombroso año en que inicia la leyenda del prodigio peruano
De la maratónica batalla de cien jugadas contra Alexander Alekhine al reconocimiento que le abriría las puertas del mundo. 1923 fue el escenario donde Esteban Canal demostró una madurez técnica y una habilidad táctica que lo posicionaron como el jugador más sorprendente de la escena europea, ganándose el respeto de quienes pronto dominarían el ajedrez mundial.
Por AI José Daniel Dávila
En nuestra entrega anterior, exploramos la rápida metamorfosis de Esteban Canal en Leipzig: de un joven estudiante que apenas conocía los rudimentos del juego al maestro que, en tiempo récord, ya desafiaba a la élite teutona y colaboraba en la prensa especializada alemana.
Puedes leer los detalles de esta transformación aquí:
Esteban Canal (3): Leipzig y el descubrimiento del ajedrez
Asimismo, para aquellos que deseen una visión panorámica de estos hallazgos —desde el misterio de su nacimiento en el mar hasta su evolución en Alemania—, les invitamos a ver nuestro reciente resumen documental en video 🎥:Esteban Canal: Resolviendo el Misterio
El fin de una etapa: La pérdida de la figura paterna

La estabilidad de Esteban Canal en Europa experimentó un cambio trascendental apenas dos años antes de su consagración en el Adriático.
El 11 de febrero de 1921, ocurrió en Sierre (Suiza) el fallecimiento de su padre, Juan Canal (o Giovanni Canal, según registros italianos).
La importancia de este hecho quedó plasmada en la prensa local del cantón de Valais, donde la familia publicó un sentido aviso que hoy nos permite reconstruir el contexto humano de aquel momento:
«La familia de Monsieur Jean Canal tiene el profundo dolor de hacerles partícipes de la sensible pérdida que acaban de sufrir en la persona de su querido esposo, padre, abuelo, hermano, cuñado y tío, fallecido en Sierre el 11 de febrero de 1921, tras una larga y dolorosa enfermedad, a la edad de 75 años…»
Este documento es revelador por dos motivos: primero, menciona una «larga enfermedad», lo que podría explicar la presencia de los Canal en Sierre, una localidad famosa en la época por sus sanatorios y clima curativo. Segundo, confirma que Esteban vivió de cerca el deterioro de la figura que había impulsado la travesía familiar desde Chiclayo hasta Europa.
Es muy probable que esta pérdida marque el fin del vínculo directo de Esteban con el sustento familiar, pues por ese entonces Esteban Canal consolida su independencia a través del periodismo y el ajedrez profesional en el eje Turín-Milán.
Mientras que el fallecimiento de su padre está documentado en la prensa suiza de 1921, el paradero y destino final de su madre, Daria Sterlin, permanecen hasta hoy como una de las grandes incógnitas por resolver en la biografía del maestro peruano.
Con este trasfondo de reestructuración personal y familiar, Canal llegaría a 1923 listo para enfrentar su mayor desafío técnico.
Turín 1923: ¿Un regreso a las raíces?

Antes de su consagración en el Adriático, la presencia de Esteban Canal en el norte de Italia cobra un matiz especial a la luz de investigaciones recientes.
Según plantea el historiador Alan McGowan (julio de 2025), el padre de Esteban, Juan Canal, habría sido originario de la región del Piamonte.
De confirmarse esta ascendencia, su estancia en Turín —capital piamontesa— en marzo de 1923 no habría sido una simple escala técnica, sino un posible reencuentro con sus raíces familiares.
Aunque aún se requiere el cruce de más registros oficiales para afirmarlo categóricamente, este vínculo aportaría una profundidad distinta a su paso por la ciudad.
El hecho de que sus duelos más significativos, como el encuentro con Alekhine, ocurrieran en el corazón de la urbe turinés (el Caffè Romano), sugiere una integración que va más allá de lo puramente deportivo.
Como señalan las crónicas de la web italiana UnoScacchista, Canal no era un visitante casual, sino un protagonista ya integrado en el ambiente ajedrecístico local; un maestro que, tal vez sin saberlo, estaba reclamando su lugar en la tierra de sus antepasados justo antes de enfrentar su mayor desafío hasta esa fecha.
La partida de las 100 jugadas frente al gigante ruso

En marzo de 1923, la ciudad de Turín recibió la visita de uno de los titanes de la época: Alexander Alekhine.
El brillante moscovita, llegó para realizar una serie de actividades y partidas de gran nivel que cautivaron a la prestigiosa Società Scacchistica Torinese.
El evento central de su visita fue una asombrosa exhibición de partidas simultáneas a ciegas llevada a cabo en los salones del Club Siciliano, en la Via Bogino.
Alekhine se enfrentó a cuatro tableros al mismo tiempo, en cada uno de los cuales jugaban tres oponentes locales en consulta, debatiendo para elegir sus mejores jugadas.
Durante este complejo desafío, Esteban Canal desempeñó un papel singular: actuó como intérprete oficial de la velada, encargado de mantener la fluida comunicación entre la sala de juego y el sillón apartado donde el maestro ruso orquestaba sus cuatro batallas, sin poder ver el tablero, de manera impasible.
La exhibición terminó a las 19:30 horas con un contundente 4 a 0 a favor del visitante, pero la jornada aún no había concluido. A continuación, se llevó a cabo la partida, en igualdad de condiciones, entre Esteban Canal y Alexander Alekhine.
El duelo entre ambos se convirtió rápidamente en una batalla épica que ha pasado a la historia rodeada de un halo de leyenda. Los registros coinciden en la magnitud del esfuerzo: una partida maratónica que se extendió hasta las seis de la mañana, alcanzando la cifra de cien movimientos.
Discrepancias sobre la partida
Sin embargo, algunos detalles como el resultado del encuentro siguen siendo motivo de debate entre los historiadores, habiendo dos versiones:
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(1) La crónica italiana: Diarios de la época como La Stampa y analistas locales sostienen que, tras una resistencia heroica del «genial peruano», Alekhine logró finalmente imponerse en las primeras horas del alba.
Así lo rescataba el diario La Stampa en sus crónicas, donde por primera vez quedaría inmortalizado su legendario apodo:
«[…] Alla sera dello stesso giorno gioca una partita contro Canal (…) a parità di condizione: è un gioco piano che si prolunga fino alle sei del mattino, dopo circa cento mosse: solo alla fine il grande Maestro moscovita vince il geniale Peruviano […]»
(Esa misma tarde juega una partida contra Canal (…) en igualdad de condiciones: es una partida plana que dura hasta las seis de la mañana, después de unas cien jugadas: solo al final el gran maestro moscovita derrota al brillante peruano.)
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(2) La tradición del empate: Otras fuentes, como el escritor Felipe Pinzón Sánchez y boletines especializados, aseguran que la partida concluyó en tablas, un resultado que habría dejado atónitos a los presentes dada la agresividad característica del maestro ruso.
Por otro lado, al consultar la base de datos, se comprueba que el resultado fue a favor de Alexander Alekhine y que la partida terminó en el movimiento 84.
En relación con el número de jugadas que duró la partida, tal como refleja el diagrama, en la posición final registrada se observa un final de damas con un peón de más para Alekhine.
Lograr que el peón corone implica largas maniobras para evitar las amenazas de jaque perpetuo del defensor, por lo que es sumamente probable que la partida haya durado 100 jugadas.
Les compartimos la mencionada partida.
Il Geniale Peruviano
Más allá del frío registro del resultado, lo verdaderamente trascendental fue el impacto que el juego de Canal causó en Alekhine y la prensa especializada de la época, quienes lo nombraron como «Il Geniale Peruviano».
El gigante ruso quedó tan impresionado por la madurez técnica, la visión estratégica y la resiliencia del peruano que, en un gesto poco común, lo recomendó personalmente a los organizadores de los grandes torneos europeos.
Gracias a ese aval de peso mundial, las puertas de la élite se abrieron de par en par para Canal, asegurando su invitación al prestigioso torneo de Trieste ese mismo año.
El escenario estaba listo: los nombres de los jugadores más fuertes del continente lo esperaban en el puerto del Adriático. ¿Cómo le fue a Esteban Canal en aquel torneo? Lo sabremos en el siguiente artículo.
Miniatura posicional
Mientras tanto, nos despedimos compartiendo una interesante partida de tan sólo 15 jugadas que Canal gana, contrario a su estilo, de una manera posicional e instructiva.
Fuentes Consultadas
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Ken Whyld Association (Investigación biográfica): Esteban Canal: Birth Pains
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UnoScacchista (Crónicas italianas): Il 1923 da Alekhine a Batori
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Crans-Montana History: History of the Sierre Region.
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ChessBase / Alan McGowan (Historiografía del ajedrez): Artículos de Alan McGowan
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Archivo Audiovisual: El Canal Posicional
- Libro: «C’erano una Volta i Re»
